Criminología

¿Qué es la Criminología?

La criminología es el estudio del crimen y de los criminales, incluyendo las causas, la prevención, la corrección y el impacto del crimen en la sociedad. Desde que surgió a finales del siglo XIX como parte de un movimiento a favor de la reforma penitenciaria, la criminología ha evolucionado hasta convertirse en un esfuerzo multidisciplinar para identificar las causas fundamentales de la delincuencia y desarrollar métodos eficaces para prevenirla, castigar a sus autores y mitigar sus efectos sobre las víctimas.

¿Qué abarca la Criminología?

La criminología abarca un análisis más amplio del comportamiento delictivo, en contraposición al término general de delincuencia, que se refiere a actos específicos, como el robo, y a cómo se castigan esos actos. La criminología también intenta dar cuenta de las fluctuaciones en los índices de delincuencia debido a los cambios en la sociedad y en las prácticas de aplicación de la ley. Cada vez más, los criminólogos que trabajan en la aplicación de la ley emplean herramientas avanzadas de la ciencia forense, como el estudio de las huellas dactilares, la toxicología y el análisis del ADN para detectar, prevenir y, en la mayoría de los casos, resolver los delitos.

La criminología implica el análisis de los comportamientos humanos ilegales y los métodos de prevención del delito. El campo de la criminología combina las ciencias sociales y la psicología con la justicia penal. Como criminólogo, explorarás las numerosas causas de la actividad delictiva entre diferentes grupos de personas. Además, investigaras cómo factores como la raza, la etnia, la educación y el estatus socioeconómico pueden influir en la incidencia de la delincuencia. A menudo, se examinará la historia y los diferentes métodos de aplicación de la ley. También se incluye el examen de cómo reaccionan los individuos ante tipos específicos de delitos. La delincuencia no sólo afecta al autor, sino que también puede tener graves consecuencias para las víctimas, las familias y otros ciudadanos.

La criminología moderna busca una comprensión más profunda de las influencias psicológicas y sociológicas que hacen que ciertas personas sean más propensas que otras a cometer delitos.

Desde una perspectiva psicológica, los criminólogos intentan explicar cómo los rasgos desviados de la personalidad -como la necesidad constante de gratificación de los deseos- pueden desencadenar un comportamiento delictivo. Para ello, estudian los procesos por los que las personas adquieren esos rasgos y cómo se puede frenar su respuesta delictiva ante ellos. A menudo, estos procesos se atribuyen a la interacción de la predisposición genética y las experiencias sociales repetidas.

Muchas teorías de la criminología han surgido del estudio de los factores sociológicos del comportamiento desviado. Estas teorías sugieren que la criminalidad es una respuesta natural a ciertos tipos de experiencias sociales.

El padre de la Criminología moderna

A finales del siglo XIX y principios del XX, el médico italiano Cesare Lombroso, conocido como el padre de la criminología moderna, comenzó a estudiar las características de los delincuentes con la esperanza de saber por qué cometían delitos. Siendo la primera persona de la historia que aplicó métodos científicos en el análisis de la delincuencia, Lombroso llegó inicialmente a la conclusión de que la criminalidad era hereditaria y que los delincuentes compartían ciertas características físicas.

La naturaleza de la delincuencia y los delincuentes

La criminología moderna abarca el estudio de la naturaleza del delito y de los delincuentes, las causas de la delincuencia, la eficacia de las leyes penales y las funciones de las fuerzas del orden y las instituciones penitenciarias. Basándose en las ciencias naturales y sociales, la criminología intenta separar la investigación pura de la aplicada y los enfoques estadísticos de los intuitivos para la resolución de problemas. 

Ciencia y tecnología de vanguardia

En la actualidad, los criminólogos que trabajan en las fuerzas del orden, la administración pública, las empresas privadas de investigación y el mundo académico, aplican la ciencia y la tecnología más avanzadas para comprender mejor la naturaleza, las causas y los efectos de la delincuencia. En colaboración con los órganos legislativos locales, estatales y federales, los criminólogos ayudan a crear políticas relacionadas con la delincuencia y el castigo. Más visibles en el ámbito de la aplicación de la ley, los criminólogos han ayudado a desarrollar y aplicar técnicas de vigilancia y prevención del delito modernas.

Teorías Criminológicas

La criminología moderna se centra en el comportamiento delictivo y en los factores biológicos y sociológicos que contribuyen a aumentar los índices de delincuencia. Al igual que la sociedad ha cambiado a lo largo de los cuatro siglos de historia de la criminología, también lo han hecho sus teorías. 

Teorías biológicas de la delincuencia

Las teorías biológicas de la delincuencia, el primer esfuerzo por identificar las causas del comportamiento delictivo, afirman que ciertas características biológicas humanas, como la genética, los trastornos mentales o la condición física, determinan si un individuo tendrá o no tendencia a cometer actos delictivos.

Teoría clásica: Surgida durante el Siglo de las Luces, la criminología clásica se centraba más en el castigo justo y humano del delito que en sus causas. Los teóricos clásicos creían que los seres humanos ejercían el libre albedrío en la toma de decisiones y que, como «animales calculadores», evitarían naturalmente los comportamientos que les causaran dolor. Por tanto, creían que la amenaza del castigo disuadiría a la mayoría de las personas de cometer delitos.

Teoría positivista: La criminología positivista fue el primer estudio de las causas de la delincuencia. Concebida por Cesare Lombroso a principios del siglo XX, la teoría positivista rechazaba la premisa de la teoría clásica de que las personas toman decisiones racionales para cometer delitos. En su lugar, los teóricos positivistas creían que ciertas anomalías biológicas, psicológicas o sociológicas eran las causas de la delincuencia.

Teoría general: Estrechamente relacionada con su teoría positivista, la teoría general del delito de Cesare Lombroso introdujo el concepto de atavismo criminal. En las primeras etapas de la criminología, el concepto de atavismo -un retroceso evolutivo- postulaba que los delincuentes compartían rasgos físicos similares a los de los simios y los primeros seres humanos, y como «salvajes modernos» eran más propensos a actuar de forma contraria a las normas de la sociedad civilizada moderna.

Teorías sociológicas de la delincuencia

La mayoría de las teorías criminológicas se han desarrollado desde 1900 a través de la investigación sociológica. Estas teorías afirman que los individuos que, por lo demás, son biológica y psicológicamente normales, responderán naturalmente a ciertas presiones y circunstancias sociales con un comportamiento delictivo.

Teoría de la transmisión cultural: Surgida a principios del siglo XX, la teoría de la transmisión cultural sostenía que el comportamiento delictivo se transmite de generación en generación, un concepto de «tal padre, tal hijo». La teoría sugería que ciertas creencias y valores culturales compartidos en algunas zonas urbanas generan tradiciones de comportamiento delictivo que persisten de una generación a otra.

Teoría de la tensión: Desarrollada por primera vez por Robert K. Merton en 1938, la teoría de la tensión afirmaba que ciertas tensiones sociales aumentan la probabilidad de delinquir. La teoría sostenía que las emociones de frustración y rabia que surgen al lidiar con estas tensiones crean una presión para tomar medidas correctivas, a menudo en forma de delito. Por ejemplo, las personas que sufren un desempleo crónico pueden verse tentadas a cometer robos o a traficar con drogas para obtener dinero.

Teoría de la desorganización social: Desarrollada tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la teoría de la desorganización social afirmaba que las características sociológicas de los barrios en los que viven las personas contribuyen sustancialmente a la probabilidad de que se involucren en conductas delictivas. Por ejemplo, la teoría sugería que, especialmente en los barrios desfavorecidos, los jóvenes son entrenados para sus futuras carreras como delincuentes mientras participan en subculturas que aprueban la delincuencia.

Teoría del etiquetado: Producto de la década de 1960, la teoría del etiquetado afirmaba que el comportamiento de un individuo puede estar determinado o influenciado por los términos comúnmente utilizados para describirlo o clasificarlo. Llamar constantemente a una persona delincuente, por ejemplo, puede hacer que sea tratada negativamente, lo que desencadena su comportamiento delictivo. En la actualidad, la teoría del etiquetado suele equipararse a la elaboración de perfiles raciales discriminatorios en las fuerzas del orden.

Teoría de las actividades rutinarias: Desarrollada en 1979, la teoría de las actividades rutinarias sugería que cuando los delincuentes motivados se encuentran con víctimas u objetivos desprotegidos que les invitan a delinquir, es probable que se produzcan delitos. Además, sugiere que la rutina de actividades de algunas personas las hace más vulnerables a ser vistas como objetivos adecuados por un delincuente que calcula racionalmente. Por ejemplo, dejar habitualmente los coches aparcados sin cerrar invita al robo o al vandalismo.

Teoría de las ventanas rotas: Estrechamente relacionada con la teoría de las actividades rutinarias, la teoría de las ventanas rotas afirmaba que los signos visibles de la delincuencia, el comportamiento antisocial y el desorden civil en las zonas urbanas crean un entorno que fomenta nuevos delitos cada vez más graves. Introducida en 1982 como parte del movimiento policial orientado a la comunidad, la teoría sugería que la intensificación de la aplicación de la ley en delitos menores como el vandalismo, el vagabundeo y la intoxicación pública ayuda a prevenir delitos más graves en los barrios urbanos.