Los interrogatorios de los presos de guerra admitidos por los Convenios de Ginebra

Los Convenios de Ginebra fueron creados para proteger a los prisioneros de guerra y a los civiles en tiempos de ocupación, pero también prohíben ampliamente la tortura y otros tratos inhumanos, y específicamente los interrogatorios coercitivos, es decir, el uso de tratos inhumanos en un intento de extraer información.

En ellos queda estipulado que no se puede infligir tortura física o mental, ni ninguna otra forma de coerción, a los prisioneros de guerra para obtener de ellos información de cualquier tipo. Los prisioneros de guerra que se nieguen a responder no podrán ser amenazados, insultados o expuestos a un trato desagradable o desventajoso de cualquier tipo También aclara que el interrogatorio de los prisioneros de guerra se realizará en un idioma que comprendan.

La experiencia indica que el uso de la fuerza no es necesario para obtener la cooperación de las fuentes para el interrogatorio. Por lo tanto, el uso de la fuerza es una técnica deficiente, ya que produce resultados poco fiables, puede perjudicar los esfuerzos de recopilación posteriores y puede inducir a la fuente a decir lo que crea que el interrogador quiere oír. Sin embargo, el uso de la fuerza no debe confundirse con las estratagemas psicológicas, los trucos verbales u otras artimañas no violentas y no coercitivas utilizadas por el interrogador para interrogar a las fuentes indecisas o poco cooperativas. Las técnicas y principios psicológicos expuestos no deben confundirse con técnicas no autorizadas como el lavado de cerebro, la tortura mental o cualquier otra forma de coerción mental, incluidas las drogas, ni interpretarse como sinónimos de las mismas.

 Estas técnicas y principios pretenden servir de guía para obtener la cooperación voluntaria de una fuente.

Directo

Este enfoque consiste en interrogar directamente al detenido sin que el interrogador adopte ninguna táctica en concreto.  El interrogador se limita a pedir la información al prisionero, sin ocultar el propósito del interrogador ni utilizar ningún tipo de engaño, y es más eficaz cuando el prisionero coopera.

Incentivo / Eliminación del incentivo

El enfoque de incentivo-recompensa a la fuente por su cooperación. Este enfoque se basa en la aplicación de la incomodidad inferida a un detenido que carece de fuerza de voluntad. Establece que los interrogadores no deben retener nada que el prisionero tenga derecho a recibir en virtud de los Convenios de Ginebra, pero pueden retener privilegios. Según este punto de vista, sería inadecuado utilizar como incentivo algo que se requiere para la salud o la supervivencia del detenido, como una nutrición adecuada y la atención médica necesaria.  Sin embargo, los artículos de confort pueden servir como incentivos legales. Por ejemplo, sería inadecuado retener el agua o la comida hasta que un prisionero comience a cooperar, pero no sería inadecuado recompensar a un prisionero cooperativo con comida que pueda considerar como un «regalo». Se sugiere el empleo de «incentivos realistas» para establecer una relación, como una comida, una ducha, la oportunidad de enviar una carta a casa para el corto plazo, o para el largo plazo, la repatriación o el asilo político.

Amor / Odio emocional

Mediante el enfoque emocional, el interrogador trata de explotar las emociones de la fuente para anular sus razones para resistirse. El amor o el miedo de una persona puede explotarse o convertirse en odio por otra. El interrogador hace uso del amor que el interrogado siente hacia su familia, su patria, sus camaradas, etc., para idear un incentivo eficaz, como la comunicación o la promesa de reunirse con la familia de la fuente, un final más rápido de la guerra para salvar las vidas de sus camaradas, etc. El enfoque del odio emocional se centra en cualquier sentimiento genuino de odio, o posiblemente un deseo de venganza, que el interrogado pueda sentir hacia el régimen de su país, sus superiores inmediatos, los oficiales en general, sus compañeros soldados o similares.  El interrogador puede insinuar una oportunidad de venganza si la fuente coopera y divulga cierta información.

Aumento del miedo 

El objetivo de la técnica de «aumento del miedo» es convencer al interrogado de que parece estar ocultando algo y de que efectivamente tiene algo que temer (no necesariamente del interrogador), y que no tiene otra opción que cooperar.  El interrogador no levanta la voz ni se comporta de forma prepotente, sino que utilizará una distorsión creíble de la verdad como medio sutil para chantajear al sujeto para que coopere.

Reducción del miedo

El enfoque de «reducción del miedo» debe utilizarse principalmente en una fuente que ya se encuentra en un estado de miedo. La técnica consiste en calmar al interrogado y convencerle de que se le tratará de forma adecuada y humana. Utilizando un tono de voz suave, el interrogador intenta crear una relación con la fuente entablando una pequeña charla hasta que la fuente esté preparada para responder a preguntas más delicadas. 

Orgullo y ego

El enfoque de «orgullo y ego» se concentra en inducir a la fuente a revelar información pertinente mediante el uso de la adulación o el desprecio. La primera variante se utiliza el orgullo con aquellos interrogados que se sienten inferiores, especialmente personal alistado de bajo rango u oficiales de grado inferior, que podrían responder a la oportunidad de demostrar su intelecto o importancia. El interrogador habla como si estuviera muy impresionado con los logros del sujeto, generando sentimientos positivos por parte de la fuente de que finalmente está recibiendo el reconocimiento que merece. La fuente puede revelar información pertinente para recibir más comentarios y elogioso del interrogador. Por el contrario, con otros interrogados se explota el sentimiento de inferioridad, atacando su sentido de la valía personal, criticando su lealtad, inteligencia, habilidades, competencia técnica, cualidades de liderazgo, apariencia desaliñada o cualquier otra debilidad percibida. Si la táctica funciona, la fuente se pondrá a la defensiva y tratará de demostrar que el interrogador está equivocado.

Futilidad

El enfoque de la «futilidad» se utiliza para explotar las dudas y recelos que ya existen en la mente del interrogado para hacerle creer que es inútil resistirse a los esfuerzos del interrogador.  Al hacer que la situación parezca desesperada, el interrogador permite a la fuente racionalizar su cooperación.  Este enfoque, tal y como se describe, parece ser permisible, pero un tratamiento extremo diseñado para inducir un sentimiento de inutilidad general podría causar un sufrimiento mental lo suficientemente grave como para plantear cuestiones en virtud de los Convenios de Ginebra.

Lo sabemos todo

El enfoque «lo sabemos todo» consiste en hacer creer al interrogado que el interrogador ya lo sabe todo sobre él. El interrogador recopila todos los datos disponibles sobre la fuente y su unidad.  A continuación, el interrogador formula preguntas cuya respuesta ya conoce. Cuando el interrogado se niega a responder o proporciona una respuesta incompleta o falsa, el propio interrogador proporciona la respuesta correcta. El interrogador trata de convencer al interrogado de que toda la información es ya conocida, por lo que puede cooperar.  Cuando la fuente comienza a dar información precisa y completa, el interrogador empieza a interponer preguntas para las que no tiene respuestas. Esta parece ser una táctica inobjetable que implica más astucia que coerción, y parece ser ampliamente aceptada como legítima.

Establecer la identidad

En el enfoque «establecer la identidad» el interrogador insiste en que la fuente ha sido identificada como un delincuente que simplemente se hace pasar por otra persona para evitar el castigo. El interrogado puede ser engañado para que dé información detallada sobre su unidad para establecer o corroborar su verdadera identidad con el fin de refutar las acusaciones del interrogador.  La técnica parece implicar un engaño que podría ser aceptable en virtud de los Convenios de Ginebra, pero que podría aplicarse de forma amenazante o coercitiva.

Repetición

El interrogador puede repetir la misma pregunta muchas veces para conseguir que un interrogado hostil coopere. El interrogado se aburre con el procedimiento y puede dar respuestas más completas y sinceras simplemente para liberarse de la monotonía. Llevado al extremo, por ejemplo, durante interrogatorios prolongados, podría decirse que afecta al bienestar mental del interrogado.

Expediente y Dossier

El enfoque «expediente y dossier» es una variación del enfoque «lo sabemos todo», pero utiliza un accesorio.  Antes de la sesión, el interrogador prepara un expediente con toda la información disponible obtenida de los registros y documentos relativos al interrogado o a su organización, posiblemente rellenándolo con papel adicional para crear la ilusión de que contiene mucha más información de la que realmente hay. El interrogador confronta al interrogado con el expediente, explotando los hechos conocidos sobre el interrogado para convencerle de que la resistencia sería inútil.

Fuego rápido

Es una estratagema psicológica basada en el principio de que a todo el mundo le gusta que le escuchen cuando habla, y que es confuso que le interrumpan a mitad de frase con una pregunta que no tiene nada que ver. Uno o dos interrogadores hacen una serie de preguntas sin dar tiempo a que la fuente las responda completamente antes de hacer la siguiente pregunta. La fuente puede confundirse y contradecirse, lo cual puede ser aprovechado por el interrogador para confrontar a la fuente con las inconsistencias.  La fuente puede revelar más de lo que pretende al intentar aclarar sus respuestas.

El silencio

El enfoque del silencio implica que el interrogador no diga nada, sino que le mire directamente a los ojos, preferiblemente con una ligera sonrisa en la cara, en un esfuerzo por poner nervioso al sujeto y obligarle a romper primero el contacto visual. La fuente puede empezar a hablar o hacer preguntas para romper la tensión. Cuando el interrogador empieza a hacer preguntas, el sujeto puede sentirse aliviado y más dispuesto a divulgar información.