El inexplorado mundo de los sicarios

Un asesino a sueldo destaca en su oficio actuando con tranquilidad y sin incidentes. Por estas razones, los pocos criminólogos que intentan estudiar estas actividades reconocen los espinosos problemas metodológicos asociados al examen de un mundo secreto al que no tienen acceso. Por supuesto, eso no ha frenado precisamente sus ambiciones.

Un grupo de investigadores del Centro de Criminología Aplicada de la Universidad de la Ciudad de Birmingham, en el Reino Unido, ha analizado recientemente artículos de prensa, expedientes judiciales y una serie de entrevistas extraoficiales con informantes que tienen o han tenido conocimiento directo de los asesinatos por encargo para elaborar lo que denominan una tipología de los sicarios británicos. Estos científicos sociales definen a un sicario como una persona que acepta la orden de matar a otro ser humano por parte de alguien que no es reconocido públicamente como una autoridad legítima en lo que se refiere al asesinato justo. Los resultados de su búsqueda detallada de los casos británicos que se ajustan a esta descripción en el período comprendido entre 1974 y 2013 sólo arrojaron 27 asesinatos o intentos de asesinato cometidos por un total de 36 sicarios (sólo hubo una sicaria). La idea principal de la investigación, que publicada en la revista Howard Journal of Criminal Justice, arrojó luz sobre su modus operandi, y es que los sicarios no actúan con el dramatismo, la profesionalidad o el glamour que les otorgan las películas de mafiosos y las novelas de espías. En realidad, la mayoría de los asesinos escogen escenarios insulsos para sus crímenes, tienen actuaciones ocasionalmente chapuceras y suelen ser contratados por contratistas con motivaciones poco sólidas.

Perfil medio de un asesino a sueldo

Este es el perfil de un asesino a sueldo británico medio, que parece más limitado por las restricciones de la realidad que por lo retratado en la ficción:

  • Mata por poco dinero. El precio medio de venta era de 15.180 libras. En el nivel más alto, 100.000 libras, y en el más bajo, 200 libras. Como señaló otro investigador británico que estudió la economía del asesinato por encargo: la mayoría de los asesinatos pagados se producen por sumas muy pequeñas, muy inferiores al valor económico de la vida y también a lo que cabría esperar como compensación por los esfuerzos y riesgos del contratado.
  • Realmente no hay nada que hacer los martes, así que naturalmente ese fue el día más popular para dar el golpe, aunque este hallazgo no es estadísticamente significativo.
  • El arma elegida fue un arma de fuego.
  • La mayoría de las víctimas fueron seleccionadas por el contratista para ser asesinadas por un acuerdo comercial por motivos de rivalidad o competencia. Las motivaciones que se han podido discernir para el resto de los golpes incluyeron: disputas dentro de bandas o redes criminales más formalmente organizadas; desacuerdos domésticos entre maridos y esposas divorciados; casos de identidad errónea; o, más ampliamente, los golpes relacionados con «asesinatos de honor»».
  • La mayoría de los asesinos trabajaban con primeros encargos.
  • Los asesinatos no se produjeron en los lugares cinematográficos de salas llenas de humo, bares y casinos frecuentados por gángsters. En cambio, las víctimas fueron asesinadas en suburbios monótonos, a menudo al aire libre, en las aceras, a veces mientras el objetivo estaba paseando a su perro, o yendo de compras, con los transeúntes observando con abyecto horror.

Tipología de sicarios

Más allá de los promedios de la muestra, los investigadores también ofrecieron cuatro perfiles básicos, que varían en función de la habilidad y el nivel de experiencia: el «novato», el «aficionado», el «profesional» y el «maestro».

Como era de esperar, el «Novato» es un completo principiante. Puede ser decente en la organización, pero no es un experto cuando se trata de la ejecución. Suele ser detenido con el uso de pruebas forenses.

El «Aficionado» que recurre al asesinato sólo porque está desesperado por conseguir dinero. Al utilizar la etiqueta ‘Aficionado’ se quiere dar a entender que este tipo de sicario no procede necesariamente de un entorno delictivo y sólo parece haber decidido aceptar un contrato como forma de resolver algún tipo de crisis personal. Como tal, el ‘Aficionado’ se adentra y se sumerge en la cultura del asesinato por encargo, pero no necesariamente con entusiasmo ni, de hecho, con mucha habilidad.

Un «Profesional» es mucho más hábil que el «Novato» y a menudo tiene acceso a armas de fuego y redes criminales. Sin embargo, aún puede fracasar en el momento. Este tipo es atrapado porque reside en la misma zona que la víctima, y los agentes de la ley locales son capaces de conectar los puntos.

Los investigadores sostienen que la mayoría de los crímenes son cometidos por estas tres primeras categorías de asesinos. Sostienen que los asesinatos son comunes y corrientes en su ejecución, y mundanos en sus motivos. Los investigadores puntualizan que los resultados se refieren a los sicarios que han sido capturados y, por supuesto, los sicarios que siguen en libertad podrían presentar un perfil muy diferente de los que hay descrito aquí. Ahí es donde entra el especulador y experto «Maestro». Crearon su personaje basándose en asesinatos no resueltos.

Sin embargo, podemos vislumbrar cómo opera un sicario «Maestro» a la hora de llevar a cabo un golpe, en casos como el ejecutado a Frank McPhee en Escocia en mayo de 2000. McPhee, descrito popularmente como un «jefe del hampa», fue asesinado de un solo disparo en la cabeza con un rifle del 22 con mira telescópica en la puerta de su casa en Guthrie Street, Maryhill, a sólo 500 metros de la comisaría de Maryhill. Se cree que McPhee fue asesinado por un sicario para evitar que se involucrara en la venta de drogas en Irlanda del Norte. El asesino de McPhee nunca ha sido llevado ante la justicia. Se utilizan casos de este tipo, de los que se puede deducir que fueron llevados a cabo por un sicario «Maestro», para arrojar más luz sobre las características y patrones de comportamiento asociados a nuestros otros tres tipos.

Un «Maestro» no comete los mismos errores que los demás asesinos. Los investigadores especulan con que tienen experiencia paramilitar o una gran pericia criminal, y no viven en la misma zona geográfica que las víctimas, lo que hace menos probable que sean frustrados por la inteligencia de las fuerzas del orden locales. Estos ‘Maestros’, por el hecho de haber eludido a la justicia ha sido imposible construir una imagen concreta de ellos como individuos, a diferencia de la imagen que hemos podido presentar de los tipos de golpes que podrían ejecutar.

¿Por qué es tan difícil realizar estudios al respecto?

Para poder determinar cómo es la verdadera media, los criminólogos tendrían que cubrir todos los rincones del sector, no sólo la estrecha muestra con la que trabajan. Las personas que realizan las operaciones tácticas que desafían a la muerte, bajo el radar, con capa y espada, son las mismas sobre las que no se tiene absolutamente ninguna información.

Afortunadamente, los investigadores son conscientes de las limitaciones de su metodología y reconocen la posibilidad de que algo mucho más oscuro les aceche. De hecho, ¿podría darse el caso de que haya algunos sicarios que sean tan hábiles como asesinos que las muertes de sus víctimas ni siquiera levanten sospechas y, en cambio, se piense simplemente que son el resultado de causas naturales?