¿Cómo trabaja la policía transnacional?

A escala internacional, se puede observar la dinámica de la policía transnacional. El uso de este término se refiere a todas las actividades emprendidas a nivel internacional para combatir todas las formas de delincuencia transfronteriza. En este sentido, la noción de policía transnacional está estrechamente relacionada con el desarrollo y el uso de la terminología de la delincuencia transnacional y, por lo tanto, tiende a justificarse como el contrapeso necesario al aumento de estas empresas delictivas que trascienden las fronteras estatales.

¿Por qué surgió la necesidad de cooperación transnacional?

Fue sobre todo a finales de los años ochenta y principios de los noventa cuando la cooperación diplomática, policial y judicial europea y transatlántica adquirió todo su alcance en torno a esta cuestión de la delincuencia transnacional y a los medios que debían aplicarse para combatirla. Fue durante este periodo de posguerra fría cuando el discurso de la amenaza militar se fue desvaneciendo (aunque no del todo) en favor de fenómenos más difusos, como el tráfico de drogas, el tráfico de personas, el tráfico de armas, el blanqueo de dinero, la migración irregular, la corrupción o incluso el terrorismo. La cooperación como solución se está convirtiendo en la consigna de la policía transnacional. Este imperativo se deriva del discurso político sobre lo que se ha descrito como la «globalización de la (in)seguridad» como una lógica de amalgama entre estas diferentes empresas criminales. La comunidad internacional, mediante reuniones, cumbres y convenios, se ha dotado así de una hoja de ruta basada en la educación y el intercambio, la asistencia jurídica mutua, la facilitación de los procedimientos de extradición y el fortalecimiento de las capacidades de investigación. También se ha adoptado un enfoque preventivo, destinado a reducir las posibilidades de que individuos o grupos de individuos cometan tales delitos. Estas orientaciones se encuentran en todos los discursos y agendas de las instituciones internacionales que han asumido la misión de luchar contra la delincuencia transnacional durante este periodo, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y el G8.

¿Cómo operan estas Organizaciones transnacionales?

En el caso de la ONU, la creciente atención prestada a la internacionalización de los grupos delictivos ha llevado a la elaboración de instrumentos multilaterales para facilitar los procesos internacionales. Ya en 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas optó por adoptar modelos de tratados de extradición y asistencia jurídica mutua en materia penal. La Convención de la ONU de 1988 sobre el tráfico de drogas también incluye disposiciones sobre el blanqueo de capitales. La Convención de Palermo de la ONU contra la delincuencia organizada transnacional, elaborada en 2000, sigue siendo el texto de referencia de la comunidad internacional en este ámbito.

En el ámbito de la Unión Europea, la adopción del Acta Única Europea en 1987, que preveía la supresión de las fronteras interiores de la Comunidad Europea y la creación de un espacio de libre circulación de mercancías y personas, suscitó en su momento fuertes reacciones por parte de algunos profesionales de la seguridad que temían la creación de una «Europa colador» de delitos de todo tipo. La necesidad de acompañar cualquier apertura de fronteras con medidas de seguridad correlativas fue un discurso políticamente eficaz para la conservación de ciertos cuerpos profesionales, como los aduaneros, que temían el fin de sus prerrogativas. Así, el espacio europeo de libre circulación fue acompañado por el establecimiento de instrumentos de cooperación policial y judicial dentro de los acuerdos de Schengen. El desarrollo de una política europea basada en tres pilares distintos en 1999 también marcó el desarrollo de una estrategia dedicada a los asuntos de Justicia e Interior. Desde entonces, la UE ha seguido desarrollando y ampliando las acciones e instrumentos contra la delincuencia transnacional y el terrorismo, más recientemente con la elaboración de una estrategia de seguridad interior, adoptada en 2010 en el marco del Programa de Estocolmo. Desde 1995, el G8 ha creado varios grupos de trabajo sobre estas cuestiones, reunidos en el Grupo de Lyon/Roma. Así podemos hablar del establecimiento de una forma de gobernanza de la seguridad a nivel internacional.

¿Cuáles son los delitos que combaten las organizaciones transnacionales?

Las actividades de estos grupos de actores se centraron inicialmente en los siguientes temas: tráfico de drogas, armas de fuego, delitos relacionados con la inmigración ilegal, corrupción. Los medios de acción para contrarrestar y prevenir estos delitos se movilizaron principalmente en estos ámbitos: la lucha contra el blanqueo de capitales y la falsificación de documentos de identidad y de transporte, el intercambio de información, la cooperación judicial en casos penales, el establecimiento de estructuras operativas transfronterizas y la promoción de técnicas especiales de investigación. Más recientemente, han surgido nuevos sectores, vinculados en particular a la lucha renovada contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la difusión masiva de las nuevas tecnologías: la financiación del terrorismo, la radicalización, la protección de las infraestructuras, el ciberterrorismo/la ciberdelincuencia, pero también la protección de los niños contra la explotación sexual en Internet, el fraude y la delincuencia económica y, por último, la delincuencia medioambiental.

Como se ha mencionado anteriormente, estos actores policiales transnacionales colaboran para facilitar el intercambio de conocimientos técnicos (ya sea en términos de aprendizaje de buenas prácticas, de transferencia de conocimientos en los ámbitos de actividad en cuestión o de datos policiales más confidenciales) y para establecer acuerdos bilaterales o regionales con el fin de favorecer, legalizar y respaldar formas de cooperación y colaboración.